O festival de cine de Ourense ábrese coa última fita de Tosar
Un ano máis, e xa van 15, Ourense vivirá de cine durante nove días. O Festival de Cine Independente de Ourense -ou o Ourense Film Festival (OUFF)- poñeralle esta noite a alfombra vermella ao outono cultural da cidade coa estrea da película 18 comidas do director galego Jorge Coira e na que intervén o laureado Luís Tosar. Un debut de luxo para un evento que insiste en buscar o seu espazo no moi copado mundo dos festivais cinematográficos.
Duascentas fitas -das preto de 2.000 procedentes de todo o mundo que se presentaron- de directores de medio centenar de países (entre outros, Serbia, Corea, Filipinas, Estados Unidos, Xeorxia, Arxentina, Alemaña, México, Reino Unido, Iraq e España) compiten nesta nova edición á que a política de austeridade imposta pola crise lle rabuñou un bocado de 500.000 euros do seu presuposto. A estes directores súmanse, en categorías non oficiais, outro medio centenar de profesionais que mostrarán ao público as últimas tendencias e outras cen fitas máis, entre curtametraxes e películas de animación.
Esta edición dedicarase a Rabindranath Tagore, a quen se renderá homenaxe mediante a proxección de varias fitas de temática hindú. E xunto á espiritualidade hindú, a occidental, co Camiño de Santiago como protagonista dun ciclo. Películas que abordan cuestións como o papel da muller na sociedade ou a situación de América Latina incluiranse nos ciclos conceptuais que se inauguran este ano.
lunes, 4 de octubre de 2010
domingo, 3 de octubre de 2010
El americano
Dirigida por Anton Corbijn
Con George Clooney, Thekla Reuten, Bruce Altman, más
Título original: The American
Largometraje EE.UU. . Género: Drama , Suspense
Duración: 01h45min Año de producción: 2010
Distribuidora: Universal Pictures International Spain
Sinopsis: Ack (interpretado por George Clooney) es un solitario, un auténtico maestro entre asesinos. Un trabajo en Suecia no acaba tan bien como estaba previsto para este estadounidense en el extranjero, y le deja claro a su contacto Larry (Bruce Altman) que su próxima misión será la última. Jack se traslada a Italia, donde se refugia en un pueblecito y empieza a disfrutar lejos de la muerte. Una mujer belga, Mathilde (Thekla Reuten, de Escondidos en Brujas), le comunica su próxima misión tiene que ver con la fabricación de un arma. Jack se sorprende a sí mismo trabando amistad con el cura del pueblo, el padre Benedetto (el veterano actor de teatro italiano Paolo Bonacelli) y teniendo un romance con Clara (la actriz italiana Violante Placido). Pero al salir de las sombras, puede que Jack esté tentando al destino

Crítica de Javier Ocaña
"Una película de exquisito gusto artístico e impecable puesta en escena, que sin embargo cojea en su último tercio por unas cuantas decisiones, más narrativas que estéticas, que la acaban convirtiendo en una dignísima aproximación a sus modelos, incuestionablemente 'El silencio de un hombre', de Jean-Pierre Melville, y 'Chacal', de Fred Zinnemann, pero nunca en una novedad".
Crítica de Carles Matamoros (Miradas de cine)
Paisaje sin redención
No dejan de ser curiosos los lazos que unen ciertas películas en nuestra memoria, de tal manera que, a veces, un encuadre, una mirada o un paisaje activan un recuerdo lejano y nos invitan a pensar en filmes, en imágenes, que antaño vimos y que ahora vuelven a la luz. Cuando esto ocurre, el plano en cuestión se pone en relación con los anteriores y se inscribe en nuestra genealogía particular donde los nexos visuales se producen en libertad, sin categorizaciones preestablecidas. Este tipo de conexiones personales se siguen produciendo con asiduidad, pero mucho me temo que, actualmente, los que escribimos sobre cine nos dejamos influir cada vez más por lo que les leemos a otros en la red y menos por lo que experimentamos en la sala. Tal es el mimetismo crítico que, en ocasiones, los textos se parecen mucho entre sí y, en vez de producirse un enriquecedor intercambio de impresiones online, se repiten conceptos similares hasta la saciedad.
Si revisamos, por ejemplo, lo publicado sobre El americano constataremos que un buen número de articulistas se limitan a citar a una triada infalible de autores (Melville, Antonioni y Jarmusch) que, al parecer de muchos, inspiran el segundo largo de Anton Corbijn y, a su vez, evidencian sus carencias. No seré yo el que rompa totalmente con esa unanimidad —los referentes no son descabellados, en tanto que indican por dónde van los tiros (nunca mejor dicho) en el filme—, pero sería absurdo obsesionarse en un ejercicio comparativo e ignorar que la película tiene otras lecturas posibles, alejadas de una tradición cinéfila acorde con los nombres citados. Sin ir más lejos, el realizador holandés —que, hasta hace muy poco, se ganaba únicamente la vida como fotógrafo— reconoce en varias entrevistas no haber visto demasiado cine y ser un aprendiz en el terreno. Por ello, las razonables similitudes estéticas de su trabajo con El silencio de un hombre, El reportero o Los límites del control pueden ser fruto de la casualidad: ni Corbijn aspira a jugar en la misma liga que aquellos títulos ni probablemente conoce la obra de sus autores con suficiente profundidad.
¿Qué es entonces El americano? Un thriller sosegado y sofisticado en el que el director no pretende epatar al personal con un ejercicio de estilo (aunque, en parte, su filme lo sea) sino sacar partido a un argumento muy manido (el de la novela Un caballero reservado, Martin Booth, 1990) con un notorio despoje de elementos superfluos del encuadre, cuidando al detalle la composición de cada plano. La precisa escena de acción inicial en la nieve o la detallada secuencia en la que se construye un arma son ejemplares en este sentido y marcan la diferencia, confirmando una vez más que el cómo es tan o más importante que el qué. Algo que, por cierto, ya ocurría en Control, el debut cinematográfico del realizador holandés dedicado al líder de Joy Division; un filme que, aun incluyendo varios elementos propios del biopic al uso, se ganaba al espectador gracias a la fotografía, el sonido y las medidas interpretaciones.
Este tipo de detalles se repiten, pues, en El americano, un trabajo en el que Corbijn, sin embargo, relega a un papel secundario la música (la melodía principal es más bien sutil y tiene menos peso que los efectos sonoros) y opta por apoyarse en los códigos del western, de los que se reconoce muy influenciado. No tanto porque incluya una cita directa a Sergio Leone, sino porque se afilia al género cinematográfico por excelencia desde la contemporaneidad. Quedémonos con tres imágenes ilustrativas al respecto: la llegada del forastero (George Clooney) observada con sospecha por los habitantes de un pueblo remoto, el encuentro con una prostituta (armada) en un local que bien podría pertenecer al viejo oeste, y los paseos solitarios de un forajido que parece necesitado de una redención que nunca llega. Si a todo ello le sumamos algún que otro tiroteo y varios elementos propios de una cinta de espías tenemos casi un James Bond crepuscular y vaciado, una película de acción condensada donde no hay ni buenos ni malos, ni instituciones ni corporaciones, sólo individuos en una partida en la que enamorarse es, cómo no, el mayor de los riesgos —ya saben lo mal que le fue al agente 007 cuando quiso casarse y sentar la cabeza.
En una de las secuencias iniciales del filme, el protagonista —asesino a sueldo y subministrador de armas— conduce a través de un túnel que separa la culpa de la redención, el blanco del naranja, Suecia de Italia. Logra llegar a la región montañosa de Los Abruzos dispuesto a olvidar, a resituarse, pero, tal y como les ocurría a los desorientados personajes de Genova o Escondidos en Brujas, hay algo que le persigue y que se percibe en su devenir por unas calles de aire medieval. Tanto da que sea americano (hay un par de buenos chistes sobre ello) y que, como tal, procure vivir el presente, porque no puede escapar de la historia, de Su historia. Un sacerdote se lo advierte y el paisaje nos lo confirma. Está atrapado por su pasado. Y aunque la película se vea lastrada por alguna escena inverosímil, por un par de subrayados simbólicos y por una historia de amor de escaso calado, logra transmitirnos ese estado de ánimo, esa imposible redención para un Clooney (para un cuerpo) al que veremos chocar con un entorno que no es (ni puede) ser el suyo.
Con George Clooney, Thekla Reuten, Bruce Altman, más
Título original: The American
Largometraje EE.UU. . Género: Drama , Suspense
Duración: 01h45min Año de producción: 2010
Distribuidora: Universal Pictures International Spain
Sinopsis: Ack (interpretado por George Clooney) es un solitario, un auténtico maestro entre asesinos. Un trabajo en Suecia no acaba tan bien como estaba previsto para este estadounidense en el extranjero, y le deja claro a su contacto Larry (Bruce Altman) que su próxima misión será la última. Jack se traslada a Italia, donde se refugia en un pueblecito y empieza a disfrutar lejos de la muerte. Una mujer belga, Mathilde (Thekla Reuten, de Escondidos en Brujas), le comunica su próxima misión tiene que ver con la fabricación de un arma. Jack se sorprende a sí mismo trabando amistad con el cura del pueblo, el padre Benedetto (el veterano actor de teatro italiano Paolo Bonacelli) y teniendo un romance con Clara (la actriz italiana Violante Placido). Pero al salir de las sombras, puede que Jack esté tentando al destino

Crítica de Javier Ocaña
"Una película de exquisito gusto artístico e impecable puesta en escena, que sin embargo cojea en su último tercio por unas cuantas decisiones, más narrativas que estéticas, que la acaban convirtiendo en una dignísima aproximación a sus modelos, incuestionablemente 'El silencio de un hombre', de Jean-Pierre Melville, y 'Chacal', de Fred Zinnemann, pero nunca en una novedad".
Crítica de Carles Matamoros (Miradas de cine)
Paisaje sin redención
No dejan de ser curiosos los lazos que unen ciertas películas en nuestra memoria, de tal manera que, a veces, un encuadre, una mirada o un paisaje activan un recuerdo lejano y nos invitan a pensar en filmes, en imágenes, que antaño vimos y que ahora vuelven a la luz. Cuando esto ocurre, el plano en cuestión se pone en relación con los anteriores y se inscribe en nuestra genealogía particular donde los nexos visuales se producen en libertad, sin categorizaciones preestablecidas. Este tipo de conexiones personales se siguen produciendo con asiduidad, pero mucho me temo que, actualmente, los que escribimos sobre cine nos dejamos influir cada vez más por lo que les leemos a otros en la red y menos por lo que experimentamos en la sala. Tal es el mimetismo crítico que, en ocasiones, los textos se parecen mucho entre sí y, en vez de producirse un enriquecedor intercambio de impresiones online, se repiten conceptos similares hasta la saciedad.
Si revisamos, por ejemplo, lo publicado sobre El americano constataremos que un buen número de articulistas se limitan a citar a una triada infalible de autores (Melville, Antonioni y Jarmusch) que, al parecer de muchos, inspiran el segundo largo de Anton Corbijn y, a su vez, evidencian sus carencias. No seré yo el que rompa totalmente con esa unanimidad —los referentes no son descabellados, en tanto que indican por dónde van los tiros (nunca mejor dicho) en el filme—, pero sería absurdo obsesionarse en un ejercicio comparativo e ignorar que la película tiene otras lecturas posibles, alejadas de una tradición cinéfila acorde con los nombres citados. Sin ir más lejos, el realizador holandés —que, hasta hace muy poco, se ganaba únicamente la vida como fotógrafo— reconoce en varias entrevistas no haber visto demasiado cine y ser un aprendiz en el terreno. Por ello, las razonables similitudes estéticas de su trabajo con El silencio de un hombre, El reportero o Los límites del control pueden ser fruto de la casualidad: ni Corbijn aspira a jugar en la misma liga que aquellos títulos ni probablemente conoce la obra de sus autores con suficiente profundidad.
¿Qué es entonces El americano? Un thriller sosegado y sofisticado en el que el director no pretende epatar al personal con un ejercicio de estilo (aunque, en parte, su filme lo sea) sino sacar partido a un argumento muy manido (el de la novela Un caballero reservado, Martin Booth, 1990) con un notorio despoje de elementos superfluos del encuadre, cuidando al detalle la composición de cada plano. La precisa escena de acción inicial en la nieve o la detallada secuencia en la que se construye un arma son ejemplares en este sentido y marcan la diferencia, confirmando una vez más que el cómo es tan o más importante que el qué. Algo que, por cierto, ya ocurría en Control, el debut cinematográfico del realizador holandés dedicado al líder de Joy Division; un filme que, aun incluyendo varios elementos propios del biopic al uso, se ganaba al espectador gracias a la fotografía, el sonido y las medidas interpretaciones.
Este tipo de detalles se repiten, pues, en El americano, un trabajo en el que Corbijn, sin embargo, relega a un papel secundario la música (la melodía principal es más bien sutil y tiene menos peso que los efectos sonoros) y opta por apoyarse en los códigos del western, de los que se reconoce muy influenciado. No tanto porque incluya una cita directa a Sergio Leone, sino porque se afilia al género cinematográfico por excelencia desde la contemporaneidad. Quedémonos con tres imágenes ilustrativas al respecto: la llegada del forastero (George Clooney) observada con sospecha por los habitantes de un pueblo remoto, el encuentro con una prostituta (armada) en un local que bien podría pertenecer al viejo oeste, y los paseos solitarios de un forajido que parece necesitado de una redención que nunca llega. Si a todo ello le sumamos algún que otro tiroteo y varios elementos propios de una cinta de espías tenemos casi un James Bond crepuscular y vaciado, una película de acción condensada donde no hay ni buenos ni malos, ni instituciones ni corporaciones, sólo individuos en una partida en la que enamorarse es, cómo no, el mayor de los riesgos —ya saben lo mal que le fue al agente 007 cuando quiso casarse y sentar la cabeza.
En una de las secuencias iniciales del filme, el protagonista —asesino a sueldo y subministrador de armas— conduce a través de un túnel que separa la culpa de la redención, el blanco del naranja, Suecia de Italia. Logra llegar a la región montañosa de Los Abruzos dispuesto a olvidar, a resituarse, pero, tal y como les ocurría a los desorientados personajes de Genova o Escondidos en Brujas, hay algo que le persigue y que se percibe en su devenir por unas calles de aire medieval. Tanto da que sea americano (hay un par de buenos chistes sobre ello) y que, como tal, procure vivir el presente, porque no puede escapar de la historia, de Su historia. Un sacerdote se lo advierte y el paisaje nos lo confirma. Está atrapado por su pasado. Y aunque la película se vea lastrada por alguna escena inverosímil, por un par de subrayados simbólicos y por una historia de amor de escaso calado, logra transmitirnos ese estado de ánimo, esa imposible redención para un Clooney (para un cuerpo) al que veremos chocar con un entorno que no es (ni puede) ser el suyo.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Cineclub Poleiro
Xa temos aquí a programación do primeiro ciclo do Cineclub Poleiro, nesta nova tempada:
- Una educación, de Lone Shefig/ 7 de outubro.
- Estómago, de Marcos Jorge/ 4 de novembro.
- Sed de mal, de Orson Welles/ 2 de decembro.
- Two lovers, de James Gray/ 13 de xaneiro.
Lembrade que as proxeccións serán no Auditorio de Goián, en horario das 21:30h.
Bono para os catro filmes: 10 €
- Una educación, de Lone Shefig/ 7 de outubro.
- Estómago, de Marcos Jorge/ 4 de novembro.
- Sed de mal, de Orson Welles/ 2 de decembro.
- Two lovers, de James Gray/ 13 de xaneiro.
Lembrade que as proxeccións serán no Auditorio de Goián, en horario das 21:30h.
Bono para os catro filmes: 10 €
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Chungking Express
Rodada por Wong Kar Wai, nun breve período de rodaxe de Ashes of Time Redux( 1992-94), supuso un éxito internacional para o realizador, convertendo algúns dos personaxes do filme en auténticos iconos da escena moderna do momento, así como consagrar a carreira dun dos máis prestixiosos directores de fotografía: Christopher Doyle.
Estruturada en dúas historias onde o fío marcado polos abandonos amorosos e a busqueda como paliativo da soedade, Chungking Express, supón un novo exercicio de estilo propio deste cineasta; onde os encadres marcadas pola luz e os espacios reducidos, así como a música como fetiche dalgúns dos personaxes e os xiros narrativos, confiren ás películas de Wong Kar Wai, unha marca propia e profundamente fermosa que non perdería nos seus posteriores traballos, como por exemplo In the Mood for Love, 2046 ou a derradeira e a súa única aventura americana ata ó momento: My Blueberry Nights.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Curtocircuito
O festival +Curtocircuíto exhibe curtos de 21 países ata decembro
O outono cinematográfico de Santiago adiántase un pouco á estación e arranca esta semana co festival +Curtocircuíto. Onte exhibíronse as curtametraxes aglutinadas na sección de cine fantástico internacional, que se centra "en acontecementos prohibidos, estrañas e alarmantes". Este ano a programación do festival inclúe ademais cine fantástico español, curtos nominados aos premios da Academia de Cine Europeo, cine cubano, da zona da lusofonía, dos premios Goya da pasada edición e unha sección para público novo de entre 11 e 14 anos.
O director do certame, Tim Redford, explicou na presentación que se proxectarán un total de 52 curtos que proceden de 21 países. Dende setembro ata finais de decembro as oito seccións do festival proxectaranse no Auditorio de Galicia e repetiranse en catro centros culturais da cidade co fin de dar unha segunda oportunidade e achegar as pezas ao público. A entrada é gratuíta.
Este programa retoma a proxección de curtos tras a semana oficial de concurso que se celebra en maio e o Curtocircuíto na Rúa, que durante o verán exhibe pezas na zona monumental da cidade.
As oportunidades para ver cine continúan en Santiago o 23 de outubro co festival de cine árabe Amal e a 24ª edición de Cineuropa que encherá o mes de novembro con películas de todo o mundo baixo a premisa de cine comprometido, de calidade e que permita obter unha visión máis ampla do mundo.
O outono cinematográfico de Santiago adiántase un pouco á estación e arranca esta semana co festival +Curtocircuíto. Onte exhibíronse as curtametraxes aglutinadas na sección de cine fantástico internacional, que se centra "en acontecementos prohibidos, estrañas e alarmantes". Este ano a programación do festival inclúe ademais cine fantástico español, curtos nominados aos premios da Academia de Cine Europeo, cine cubano, da zona da lusofonía, dos premios Goya da pasada edición e unha sección para público novo de entre 11 e 14 anos.
O director do certame, Tim Redford, explicou na presentación que se proxectarán un total de 52 curtos que proceden de 21 países. Dende setembro ata finais de decembro as oito seccións do festival proxectaranse no Auditorio de Galicia e repetiranse en catro centros culturais da cidade co fin de dar unha segunda oportunidade e achegar as pezas ao público. A entrada é gratuíta.
Este programa retoma a proxección de curtos tras a semana oficial de concurso que se celebra en maio e o Curtocircuíto na Rúa, que durante o verán exhibe pezas na zona monumental da cidade.
As oportunidades para ver cine continúan en Santiago o 23 de outubro co festival de cine árabe Amal e a 24ª edición de Cineuropa que encherá o mes de novembro con películas de todo o mundo baixo a premisa de cine comprometido, de calidade e que permita obter unha visión máis ampla do mundo.
sábado, 14 de agosto de 2010
DISASTER MOVIE

Descripción: Película de los creadores de Casi 300 y Scary Movie, que en esta ocasión parodia películas de catástrofes, como "El día del mañana", así como otras películas de actualidad como "Hancock", "High School Musical", "Juno", "10.000", "Ironman", etc.
Valoración: 0(10) -patética
Comentario: A todo el que esté leyendo esto y no haya visto esta película solo le digo una cosa, no la veas, es una bazofia, malísima, la imitación cutre de Scary Movie pero llevada al extremo. Es mala en todos los aspectos, actores, historia, no hace gracia ninguna, un final paupérrimo... Vamos que es de las mayores basuras del mundo del cine, no exagero. No entiendo cómo a alguien se le ha podido ocurrir crear esto ¿cómo podrá dormir por las noches? El caso, he comentado esta película porque creo que no todo lo que se hace en el cine es bueno, también existe esa parte del cine que no gusta, y tan mala que hace que las demás películas parezcan mejores.
Enlace:http://www.youtube.com/watch?v=2em3N6NWHqc
miércoles, 21 de julio de 2010
Dolls

Takeshi Kitano (北野 武 en kanji, Takeshi Kitano en romaji, nado o 18 de xaneiro de 1947 en Umejima, Adachi, Toquio) é un actor, director, actor, escritor, poeta, pintor e deseñador xaponés de xogos.
A súa obra cinematográfica recibiu eloxios da crítica no Xapón e internacionalmente. Coma actor, ficou coñecido internacionalmente ao interpretar o Sarxento Hara, en Bo Nadal, Mr Lawrence por Nagisa Oshima. Un dos seus traballos máis aclamados coma cineasta foi Flores de Lume. Outras obras súas son: Brother (2000) e Zatoichi (2003), ademais de moitos outros filmes. Desde abril de 2005, é profesor na Graduate School of Visual Arts en Tokyio National University of Fine Arts and Music.
A maioría das películas de Kitano son dramas sobre bandas ou da policía, que se caracteriza por ter un humor moi inexpressivo, case estático. Comunmente usa tomas longas, onde nada parece ocorrer ou edicións con cortes sen ir para as consecuencias dun evento particular. Moitos dos seus filmes expresan unha filosofía niilista ou sombría, pero tamén ten moito humor e un grande cariño polos personaxes. Ironicamente, as películas de Kitano parece deixar impresións controvertidas. Aínda superficialmente seguen a estrutura de comedia de humor negro ou Yakuza películas, enfatizan cuestións morais e de moita bagaxe para a reflexión persoal. Mentres o seu recoñecemento no mundo medra, o público xaponés coñeceo primeiramente coma un presentador de TV e comediante. O seu retrato de Zatoichi na película de 2003 foi, ata agora, o seu maior éxito comercial en Xapón, Dolls (2002), filme dirixido e no que non participou como actor, é considerada a súa obra mestra, tanto no guión que escribiu, coma e na fotografía tirada con un gran mestre.
SINOPSE :Matsumoto e Sawaki foran un feliz parella que parecía destinada para o matrimonio, pero as presións antiquadas dos pais que pretenden para el unha vida de éxito obrigouno a tomar unha decisión tráxica. Agora, ela vagueia , firmemente agarrada a el por un cable vermello longo.
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